Author: Xabi Otero
•1:52 PM
Y tras el mito, viene su interpretación. Y como sabemos, cada interpretación es diferente, por lo que voy a escribir lo que a mí me ha venido a la cabeza a medida que iba leyendo este interesante relato.

En primer lugar, cabe resaltar la similitud de este relato con la Odisea de Homero. En ambos casos, deciden emprender un sencillo viaje que acaba tornándose largo y complicado debido a la desobediencia o rebeldía hacia los dioses. En el mito irlandés, la desobediencia es hacia los druidas, pero al ser éstos representantes del ser supremo, viene a ser lo mismo. El viaje estará lleno de penurias en los dos relatos, arribando a lugares de características un tanto extrañas (si en esta historia nos hallábamos con caballos gigantes, con herreros asesinos, etc., en la Odisea nos hallábamos con cíclopes, Escila y Caribdis, etc.).

La similitud es evidente, lo cual debe ser motivo de reflexión. ¿Es posible que una copiara a la otra? Quizás sí, pero yo me inclino más a pensar que todo ello proviene de sociedades primarias en las que todos los fenómenos naturales eran explicados por fenómenos sobrenaturales. Es por ello que la sociedad estaba atemorizada y trataba de adorar a quienes regían todos los elementos naturales y que, por tanto, podían acabar con sus vidas cuando así lo decidieran. Por tanto, puede que no sea más que una mera coincidencia (probablemente en otras culturas también existan relatos similares; al fin y al cabo, en aquella época, los periplos dirigidos a explorar el mundo y el respeto hacia los dioses se repiten en multitud de culturas), o puede que todos los relatos de este tipo provengan de un mito original del que cada civilización ha hecho su propia versión (entre estos dos relatos, me parece que la Odisea es más antigua). Si alguien sabe algo sobre el tema, estaría bien que lo comentara.

Otro elemento que me ha llamado la atención está en relación con los geis. Recordemos que estos obligaban a Máel Dúin a llevar 17 tripulantes, pero él terminó por llevar a 20 al incluir en el barco a sus 3 hermanastros. Fruto de esa desobediencia de los geis, el sencillo viaje se convertirá posteriormente en una sucesión de fatídicas aventuras en las que sus vidas correrán peligro. Lo que más me ha sorprendido, personalmente, es comprobar como el momento del relato en que el terrible periplo va llegando a su fin es cuando los 3 tripulantes extra que Máel Dúin había llevado consigo (sus hermanastros) quedan abandonados en diversas islas para siempre. Sin duda, es un recordatorio a la población civil de lo importante que es acatar las normas impuestas por las diferentes divinidades.

Por otra parte, el ermitaño que aparece al final del relato menciona el número siete repetidas veces. Es un número claramente simbólico para esta civilización, pues simbolizaba las siete notas musicales, los colores del arcoiris, los cuerpos celestes del Sistema Solar (conocidos por entonces, por supuesto), los modos musicales...  La importancia de las notas y los modos musicales me hace pensar en la influencia de los griegos, por lo que la inspiración en la Odisea para la creación de este relato cobra fuerza en este momento. En cualquier caso, para los celtas, los siete sonidos de la escala musical se asociaban a los siete puntos energéticos del ser humano (los chakras) que los druidas denominaban Pacris (para más información, podéis investigar la página web que indico en el apartado de fuentes). En consecuencia, este número tampoco ha sido elegido arbitrariamente, sino que posee todo un trasfondo cultural que es interesante analizar.

Y nada más, si alguien tiene interpretaciones diferentes, son bienvenidas en los comentarios. Es así como una historia mítica se enriquece.


Fuentes: http://elretornodelawen.com/2012/04/30/95/
Author: Xabi Otero
•11:54 AM

«Hay una concordancia significativa entre los orígenes genéticos irlandeses y vascos»

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Dan Bradley

Genetista

Dan Bradley es profesor de genética de las poblaciones en la Universidad de Trinity College de Dublín. Su interés se centra en la genética de la población de Irlanda y en su contexto dentro del marco de la población europea en general.

Iñaki IRIGOIEN | DUBLÍN

Genética de la Población es el área de estudio de la genética que investiga no ya cómo funcionan los genes sino que observa las diferencias y similitudes entre la población, lo cual nos permite mirar atrás para tratar de descubrir cómo se han creado estos diseños genéticos y qué pistas nos dan sobre el pasado. Dan Bradley ha participado en un estudio sobre los orígenes genéticos de la población irlandesa, en el que se han descubierto vínculos estrechos con la genética de la población del suroeste europeo y, en particular, con los vascos.

¿Cuándo se llevó a cabo el estudio y cuál es la pregunta que pretendía responder?

Se inició hace unos diez años y las primeras conclusiones se publicaron en 2001 y 2004, pero es una investigación que continúa. En un principio, se ideó para que nos diera una primera imagen de configuración genética de la población de Irlanda. Hay varias formas de lograrlo, pero decidimos hacerlo investigando en primer lugar el cromosoma Y, que es el que pasa de padre a hijo (sólo varones). Hicimos una huella del cromosoma Y y, a partir de los resultados, los agrupamos en varias categorías. Las diferencias en el cromosoma Y son alteraciones genéticas que se repiten y nos permiten hacer un seguimiento histórico. También investigamos el denominado ADN mitocondriaco, que es transmitido por la madre a sus hijos e hijas. Estos dos estudios no nos dan siempre los mismos resultados en términos de población de origen; un ejemplo claro es el caso de Sudamérica, donde el estudio del cromosoma Y nos indica una influencia muy destacable de la Península ibérica, mientras que en el ADN mitocondriaco la influencia es más de carácter nativo. Evidentemente, estos resultados eran previsibles dada la historia de la región. También estudiamos otros elementos como, por ejemplo, los grupos sanguíneos o el RH de la sangre. Cuando se mira a todos estos elementos en su conjunto empieza a observarse una imagen que nos deja ver que, a lo largo de toda la costa atlántica de Europa -que incluye más o menos todas las áreas celtas y la zona pirenaica, incluyendo Euskal Herria- se producen amplias similitudes tanto en el cromosoma Y como en el ADN mitocondriaco y, hasta cierto punto, también en el de algunos grupos sanguíneos: por ejemplo, el grupo O. Debido a que se produce una repetición constante, esto significa que es muy improbable que sea un resultado erróneo, lo cual nos hace ver que hay ciertas similitudes en el área. Esto requiere una explicación y es muy difícil de descubrir cuál es la correcta, porque estamos mirando al pasado y no podemos volver a él. Pero hay algunas ideas. Una de ellas es que hace mucho tiempo, cuando surgieron las poblaciones celtas del oeste europeo, quizás esos pobladores procedían del sur del continente. La otra posibilidad es que, en la antigüedad, el mar no era visto como un impedimento para comunicarse, sino como una oportunidad. Si miramos al suroeste de Irlanda, su zona más accesible por mar es por el suroeste de la isla de Gran Bretaña, Bretaña y la bahía de Bizkaia.

¿De hace cuánto tiempo estamos hablando?

Si hablamos de la aparición de las poblaciones, serían unos 9.000 años; y si es de cuando surgió la agricultura, serían unos 6.000 años.

¿Cómo pudieron realizar el trayecto a través del Atlántico?

No tuvo que ser un contacto directo, sino a lo largo de la costa, de manera que toda la costa atlántica está comunicada. Puede ser a través de viajes cortos, que no tienen por qué haber sido realizados por los mismos individuos. Entonces tenemos estas dos teorías: una, que se remonta a la aparición de las poblaciones del oeste europeo, o la contraria, consecuencia de contactos posteriones. Es difícil saber cuál es la correcta, si bien mi opinión es que debe ser consecuencia de algo a gran escala, algo como la fundación de Europa.

Los medios de comunicación han presentado como resultado de la investigación que la población autóctona de Irlanda proviene de la costa norte de la Península ibérica...

Los primeros pobladores llegaron en barco. Es muy improbable que existiera una conexión terrestre con Gran Bretaña; por lo tanto, pudieron llegar por cualquiera de las regiones del suroeste de Europa. Es un hecho que desde el suroeste de Irlanda es más fácil llegar por vía marítima al continente que a muchas partes de Gran Bretaña, por lo tanto, no hay que sorprenderse por la existencia de esos contactos. Es difícil dar una explicación: los rasgos genéticos de Irlanda no son los mismos que los de Euskal Herria, pero eso es normal, porque la secuencia genética evoluciona y se entremezcla en el tiempo.

Existen estudios que miran a la genética de la isla vecina, tanto galeses, escoceses y, en menor medida, ingleses, en los que los resultados son muy similares a los obtenidos en su estudio. Entonces, el resultado no es algo particular de Irlanda.

Es cierto, la costa oeste de Gran Bretaña comparte las mismas características. Se dan otras características que podrían ser explicadas por la presencia romana durante 400 años o por otros contactos anteriores o posteriores. No es fácil conocer la razón de estas diferencias. Está la del idioma, ya que, mientras el inglés es una lengua germánica, las otras son lenguas celtas.

El estudio no se redujo al ADN humano. También se estudió el de algunos animales y plantas.

Investigamos el ADN de algunos animales para tratar de ver su procedencia y, en ciertos casos, vemos que provienen de la Península ibérica. Es el caso del madroño (Arbutus unedo) o algunas especies de ranas, de las que no se sabía cómo habían llegado a Irlanda. Pero si miramos a otras especies que son comunes tanto en Irlanda como en el continente, como las martas, los pequeños caballos de Kerry, los tejones... observamos que el ADN de estos animales en Irlanda y en Gran Bretaña son bastante diferentes y, observando a los especímenes en Irlanda, vemos que sus parientes más cercanos se encuentran en la Península ibérica.

Esto indica que, si bien los humanos de ambas islas comparten estructura genética, no ocurre lo mismo con ciertas especies animales.

Se cree que durante un largo periodo Gran Bretaña estuvo unida por tierra con el continente, de manera que muchas de las especies llegaron por tierra. Pero en el caso de Irlanda tuvieron que hacerlo en barco. Entonces la cuestión es por dónde llegaron y la respuesta parece ser que, en muchos casos, fue directamente desde el continente y bastante a menudo del suroeste del continente, en lugar de Gran Bretaña. Esto es otra indicación de que existía un contacto marítimo considerable.

¿La observación del mundo animal nos da más pistas del movimiento de personas que el ADN de los humanos?

Sí, es más claro, dado que especialmente en el caso de la genética humana se han dado constantes movimientos migratorios y cambios: ningún grupo ha permanecido estable. Es muy probable que nuestro genoma original sea anterior al desarrollo de la agricultura. Tanto en Irlanda como en el sur de Europa se da una característica que nos hace capaces de metabolizar la leche y esto no ocurre en muchas partes del mundo. En la Europa mediterránea hay gente que sólo puede tomarla transformada, como yogur o queso. En el norte de Europa, incluyendo Irlanda, la mayoría puede beberla, y es debido a un único gen, que debió de mutar tras el inicio de la agricultura. No hay ningún grupo que tenga una genética sin cambios. Lo que miramos son capas de la historia e intentamos buscar consistencia. Respecto a la relación con la costa atlántica, la relación no se reduce a un genoma, sino a varios, lo cual nos muestra una consistencia.

«En el `Libro de las Invasiones' se habla de la conquista por gente de Iberia»

En el folklore irlandés se habla también de migraciones desde el sur...

Es cierto, en el folklore irlandés existe una tradición que habla de la influencia ibérica en Irlanda. En el «Libro de las Invasiones» (Book of Invasions), escrito en el siglo VIII, ya se hablaba de la conquista de Irlanda por parte de gente llegada de Iberia. Esta historia fue escrita por los monjes de la época, pero muy probablemente es el reflejo de una tradición oral anterior. La costa rocosa suroeste de Irlanda tiene numerosas bahías naturales y yo creo que podemos suponer, debido a la arqueología común con la costa suroeste de Europa, que existían contactos desde la prehistoria.

Cuando se dio a conocer el estudio, una de los comentarios que se hicieron en los medios fue que entonces los vascos deben de ser un pueblo celta. ¿Es ése el caso o es que los irlandeses no los son?

Cuando usamos términos como «celtas» tenemos que aclarar a qué nos referimos. Si nos referimos a lenguaje, las lenguas celtas son indoeuropeas y el euskara no lo es. No está claro cuándo llegaron las lenguas. Claramente cuando llegó la escritura las lenguas celtas ya estaban aquí, pero la escritura sólo llegó con el cristianismo o poco antes, anteriormente existía una escritura celta, conocida como ogham, pero que incluso no es muy antigua, sólo unos cientos de años anterior. Antes de eso nuestras piedras son mudas, no tenemos indicación alguna de la lengua que hablaba la gente. Todo lo anterior son suposiciones basadas en las similitudes y diferencias de las diferentes lenguas. Y no hay forma de saber qué lengua hablaban los primeros pobladores de Irlanda.

De hecho, en la universidad de Queens, en Belfast, se está estudiando la posibilidad de compaginar el estudio del ADN y la evolución lingüística, como otra forma de tratar de conocer los movimientos migratorios.

Sí, es algo que es muy difícil de lograr y los investigadores en Queens lo saben. Los idiomas cambian rápidamente, el simple hecho de que esta conversación que estamos teniendo se dé en inglés lo demuestra, ya que si hubieras hablado con mi bisabuelo lo habrías tenido que hacer en gaélico. Este es un cambio que, en términos históricos, ha ocurrido en un muy breve espacio de tiempo.

¿Cuál sería la que considera como la conclusión del estudio realizado hasta la fecha?

Creo que es bastante interesante que en las regiones en las que se hablaban lenguas celtas hasta épocas bastante recientes se da una concordancia genética bastante importante. Y una vez pasado ese punto, se puede decir que existe una concordancia, no muy fuerte pero significativa, con Euskal Herria. Lo cual parece indicar que... no voy a decir más porque no puedo decir exactamente qué es lo que es. Existe claramente una afinidad, que puede ser una afinidad muy temprana en el tiempo.

¿Por qué cree que en la cobertura informativa se ha dado especial énfasis a la conexión entre los irlandeses y los vascos, sin hacer referencia alguna a lo que ha apuntado a lo largo de la entrevista, de una conexión más o menos tenue con toda la costa suroccidental de Europa?

No conozco lo suficiente la genética del oeste de Francia. También se tiende a estudiar a los vascos porque es un caso lingüístico aislado: es siempre el primer grupo que es estudiado, porque parece tener una historia más que diferenciada.

¿Algo que añadir?

No, simplemente que espero tener la oportunidad de visitar Euskal Herria.


Iturria: www.gara.net

Author: Xabi Otero
•1:35 PM
Klasiko bat irakurtzeko aukera izan dut, Barandiaran jaunaren libururik ezagunenetarikoa (edo ezagunena). Euskal mitologia du izenburu eta bertan oso aditua da Barandiaran.

Euskalduna izanez gero, gauza gehienak ezagunak egiten zaizkizu, baina halere, polita da liburua irakurtzea zeren eta beste herri batzuetako istorioak ikasten baitituzu. Hasiera oso esanguratsua ez bada ere, euskal mitologiaren pertsonaiak definitzen dituenean, liburuak interes gehiago hartzen du.

Hori bai, ez espero liburu ikaragarria izango denik; nire ustez, behintzat, ez da. Baina polita da ikustea zertan gelditu diren gure antzinako kulturaren ezaugarri nagusiak. Pena da garai horretan zegoen dena guregana ez ailegatzea...
Author: Xabi Otero
•12:08 AM
"...Hoy el hombre pasea su nivel por los llanos y las montañas de la vieja Europa; se cree de talla suficiente para luchar con ventaja contra la naturaleza y quiere formarla a su imagen regularizando las fuerzas impetuosas de la tierra; pero no comprende esa naturaleza que trata de domar..."
Author: Xabi Otero
•11:43 AM
La Bella y la Bestia

Este cuento está fuertemente influenciado por el mito de Eros y Psique. Ambas son historias de amor puesto a prueba por terceros. Ni la Bella ni Psique superaron en un principio la prueba, ya que la Bella no aprender a amar a la Bestia hasta que éste yace agonizante, mientras que Psique cree las palabras de sus hermanas, según la cual su esposo es un monstruo asesino. Sin embargo, mientras que la Bella se enfrenta a una Bestia real, sólo en la imaginación de Psique Eros es de todo menos el dios más deseable con forma de hombre. En el cuento, tanto la Bella como la Bestia tienen algo que aprender antes de poder amarse mutua y plenamente. En el mito, es Psique quien debe sufrir innumerables experiencias terribles, pero no Eros, quien se las arregla para permanecer oculto en el hogar materno mientras su amada sufre en extremo. Tal vez esto ayuda a explicar por qué a Eros se le representa tan a menudo como un niño que nunca crece.

La otra mitad

El filósofo Platón explicó la naturaleza del amor narrando un mito sobre los primeros seres humanos, que eran criaturas circulares, y tenían dos rostros en un solo cuello, cuatro piernas y cuatro brazos. Se trasladaban rotando por el suelo.

Zeus se enojó con los primeros humanos cuando éstos desafiaron la ley de los dioses y dividió a cada uno de ellos en dos mitades, dejando así a la humanidad con sólo un rostro, dos brazos y dos piernas. Zeus los amenazó diciéndoles que si volvían a ocasionar problemas, los partiría nuevamente en dos. Entonces, con una pierna y un brazo, limitados a ir saltando a todas partes, los hombres aprenderían por fin a tratar a los dioses con el debido respeto.

Según este mito todos somos la mitad de un todo perdido, y todos anhelamos y buscamos la mitad que nos falta. El amor, según esta historia, es el deseo de encontrar la totalidad.
Author: Xabi Otero
•11:28 AM
¿Qué es una raza?

La taxonomía moderna ha establecido los criterios con que una ciencia ordena la inmensa variedad de grupos de individuos que existen en la naturaleza: un vocabulario de reinos, familias, grupos, géneros y especies que permiten hacernos una idea de los parentescos y diferencias que existen entre cada categoría de seres vivos. Dentro del superreino de los eucariotas, está la clase de los mamíferos, a la que pertenece la familia de los homínidos, de la que forma parte el género Homo, del que nuestra especia, el Homo sapiens, es el último representante.

En el caso del ser humano, las subdivisiones no acaban aquí: no hay subespecies ni razas ni ningún otro grado de segmentación, lo cual no significa que todos los seres humanos seamos iguales, ni tengamos la misma herencia genética. Es evidente que existen diferencias entre muchas de estas diferencias, como el color de la piel, el tipo de pelo o la forma de la nariz, son comunes a los habitantes de zonas geográficas concretas, mientras que en otros lugares estas mismas características son muy raras o inexistentes. Basándose en estas observaciones tan manifiestas, y con la obsesiva necesidad de entender y clasificar todo lo que caracteriza a nuestra especie, hemos dado diversos nombres a los grupos, etnias y pueblos con los que hemos tenido contacto a lo largo de los siglos. Estos grupos que más o menos hemos ido identificando han recibido el nombre de razas, y cada cultura y cada época ha hecho su propio listado que, curiosamente, nunca coincide con el listado que elaboran los de al lado.

Una raza, pues, sería un grupo de individuos que podemos reconocer porque biológicamente son distintos a los demás. Un europeo y un africano poseen diferencias genéticas que hacen que los distingamos fácilmente; ahora bien, entre un africano de Etiopía y otro de Nigeria las diferencias también son evidentes, e incluso hallaremos diferencias genéticas entre los habitantes de dos pueblos vecinos del Pirineo. ¿Dónde ponemos, pues, el límite entre una raza y otra? ¿Y cuáles de los rasgos que definen a una persona debemos usar para determinar a qué raza pertenece?

El conjunto de estos caracteres visibles que cada individuo presenta se llama fenotipo y son el efecto de la combinación de sus genes y el entorno. Algunos, como el color de la piel, responden a factores climáticos: la piel negra impide inflamaciones cutáneas y tumores provocados por los rayos ultravioletas del Sol, y es muy útil en regiones donde la exposición al Sol es muy alta; por el contrario, una piel blanca (con menos melanina) es ideal para convertir estos rayos en vitamina D, y por tanto es más adecuada en poblaciones que, como la europea, viven en zonas con menos exposició solar y con una alimentación basada en cereales pobres en esta vitamina. El pelo rizado, típico de zonas muy cálidas, dificulta la evaporación del sudor, que tiene la función de enfriar el cuerpo. Una nariz pequeña, común en poblaciones de zonas frías, evita la congelación y hace que el aire llegue más despacio a los pulmones y tenga más tiempo para humedecerse y calentarse circulando por las fosas nasales. Estas y muchas otras diferencias entre poblaciones, fruto de la adaptación genética del ser humano a todos los hábitats de la Tierra, se unen a otros cambios que tienen un origen más cultural: los ojos pequeños, adaptados en principio para combatir el frío, han llegado a ser bonitos en muchas culturas y se han extendido hacia el sur hasta el punto de que este rasgo ha pasado de las estepas asiáticas a los aborígenes australianos que, en principio, no necesitarían este tipo de ventaja contra el frío. Hay casos, para terminar, en los que no está clara la frontera entre las diferencias culturales y las medioambientales, y en los últimos siglos, en los que las poblaciones se han movido y mezclado más que nunca, muchos de estos rasgos se han fidunfifo aleatoriamente hasta el punto de no darse allí donde son más efectivos para adaptarseal clima.
Author: Xabi Otero
•12:20 PM
Hace 220 millones de años, al mismo tiempo que los dinosaurios, apareció en Asia meridional un reptil que tenía la característica de estar protegido por un caparazón: la tortuga.

De las primeras tortugas salieron todas las especies actuales, que han evolucionado para adaptarse a buena parte de los climas y ecosistemas del planeta e incluso, desde hace unos 80 millones de años, al mar. Desde entonces, cuando una hembra de tortuga marina ha sido fecundada busca una playa tranquila, se adentra en ella hasta llegar más allá de la marea, hace un agujero y entierra en él entre 50 y 100 huevos. Al cabo de un par de meses, cuando todas las tortugas están bien formadas -se esperan unas a otras para salir todas de golpe-, una noche rompen el cascarón del huevo al mismo tiempo y empiezan a correr hacia el mar. Nadie les ha enseñado cómo deben hacerlo, pero saben perfectamente que la playa está llena de peligros y que hasta que no lleguen al agua estarán a salvo. Las que lleguen allí tendrán que empezar a comer frenéticamente y crecer todo lo que puedan para no ser presa fácil de un depredador. La madre las ha abandonado cuando ha puesto los huevos y no la verán nunca más. Nacen, pues, sabiendo todo lo que deben saber: la única diferencia con una tortuga adulta es el tamaño y la experiencia.

Mucho más tarde, hace poco más de 100.000 años, apareció en África la única especie del género Homo que ha sobrevivido hasta hoy: nosotros, el Homo sapiens. A diferencia de las tortugas marinas, nuestras crías necesitan años para ser autosuficientes y, si las dejáramos un solo día sin protección y alimento, probablemente morirían. Esta indefensión, no obstante, es necesaria para la formación de nuestro cerebro. Nacemos sin saber casi nada y tenemos que aprenderlo todo, absolutamente todo. No sabemos andar, ni buscar alimento, ni defendernos. Pero poseemos un cerebro muy plástico capaz de adquirir conocimientos y de hacer nuevas conexiones de neuronas cada día. Muchos otros seres vivos tienen la capacidad de aprender lo que nos rodea, de hacer asociaciones entre estímulos y respuestas y de usar su experiencia para no cometer los mismos errores y repetir las cosas buenas que aprenden, pero el cerebro humano es, de lejos, el que cuenta con más capacidad cognitiva. El precio que debemos pagar por tener este cerebro es que durante los primeros años de nuestra vida no nos valemos demasiado por nosotros mismos, necesitamos de los adultos para conseguir alimento, vivienda o protección y dedicamos buena parte del tiempo a aprender a vivir y a relacionarnos. A esta época la llamamos infancia.
Author: Xabi Otero
•5:29 PM
El hecho de que las personas de raza negra, como melanesios, pigmeos y melanoafricanos, tengan el cabello ensortijado no es pura casualidad. Aunque la explicación no es sencilla, pues no hay una respuesta segura, parece ser que este tipo de melena es una adaptación a los climas cálidos y sometidos a una fuerte insolación. El cabello rizado, que los antropólogos conocen con el nombre de ulotrico, se comporta como si fuera un acondicionador de aire. La abundante melena crea una especie de microclima en la cabeza. De esta forma se evita que, al exponer la testa al sol, se recaliente y se dañe tanto la piel como el cerebro. La forma del pelo de los negros viene determinada por el ángulo en que emerge de la piel, que es oblicuo, y por la manera en que crece.
Author: Xabi Otero
•3:32 PM
Hoy vamos a tocar un tema que tiene un carácter antropológico (Concretamente situado dentro de la antropología cultural) y es el de la medicina tradicional.

Como es conocido, hace unos 40 - 50 años en los pueblos estaba muy de moda la medicina tradicional. En la época de mis abuelos, era normal bañarse en el agua de un río limpio para evitar resfriados o tomar unas hierbas concretas para curar la gripe.

La medicina moderna, sin embargo, plantea otra alternativa: las pastillas. Cuando una persona tiene el mínimo síntoma de una enfermedad, por muy leve que sea, se le recetan pastillas, que actúan directamente en la patología y la curan rápidamente.

Sin embargo, por propia experiencia y según opinan numerosos antropólogos, ¿No hemos creado una medicina inferior a la tradicional? Me explico. Si bien las pastillas actúan y curan rápidamente la enfermedad, a la larga son dañinas para el cuerpo por 2 motivos: primero, porque tienen componentes dañinos para los órganos vitales; y segundo, y lo que me parece más importante, si el cuerpo nota que hay una enfermedad en el organismo, genera automáticamente anticuerpos. No obstante, si le damos pastillas, el cuerpo se acostumbra a que los anticuerpos vengan introducidos desde el exterior y empieza a fabricar menos. Por tanto, las pastillas crean cuerpos cada vez más débiles y vulnerables a otras enfermedades, cosa que no ocurre con la medicina traidicional. El hecho de tomar unas hierbas o un zumo en caso de catarro, de usar elementos de la naturaleza como cura de las mismas, no impide la generación de anticuerpos que se lleva a cabo en un organismo, por lo que se crean cuerpos cada vez más fuertes y resistentes a esas patologías.

Como siempre, esto es una opinión mía, pero estoy abierto a nuevas opiniones que podéis dejar en este blog. Gracias.