Sobre el Pacífico y el Atlántico, los dos barcos con fines comerciales navegan, a toda vela, a la conquista del mundo. En el centro, entre los dos océanos, las elevadas montañas y los volcanes de Costa Rica -seis siguen activos- se codean con las estrellas -siete en total- que simbolizan las siete provincias del país. El medallón oval integra los elementos geográficos que componen este país con doble fachada marítima, entre Panamá y Nicaragua, y gran productor de caña de azúcar, plátanos y café.
Bajo la dominación española, Costa Rica lanzó una declaración de independencia en 1821. Desde 1823 hasta 1834, el país, junto con Nicaragua, Guatemala, Honduras y Salvador, formó parte de las Provincias Unidas del Centro de América. En 1838, cuando esta federación ya había dejado de existir de facto, Costa Rica se retiró oficialmente y asumió su soberanía. De esta unión perduran sobre su bandera franjas blancas y azules, colores utilizados en el estandarte de dicha asociación. Pacífica Fernández de Castro Madrid, primera dama de la República y gran admiradora de la Francia revolucionaria, añadió, en 1848, la banda roja central. Este emblema nacional tricolor fue oficializado en 1964.
Nos volvemos a trasladar a Costa Rica, ya que este país tiene interesantes cosas que ofrecernos, en el caso de hoy, en el ámbito musical. José Capmany es un cantante de rock archiconocido en su país por ser uno de los primeros que introdujo el rock en el país. Hoy os traigo una de sus canciones más famosas, con una letra un tanto interesante y con una música muy bien elaborada.
Nos despedimos cuando el sol aun marcaba la mañana nos saludaban los pañuelos augurando el regreso navegamos desafiando al agua, entre el horizonte y la montaña
Pero yo nunca quise abordar el barco…no no no
Soy un soldado un instrumento de mi raza de mi tierra y como todos, tengo que luchar por mantener la idea de ir a un lugar que no existe a demoler el muro que resiste
Pero yo nunca quise abordar el barco…no no no
Que insignificante soy aquí. Un punto en la inmensidad. Y tan lejos de casa.
Al fin hundimos nuestros pies y manos en el suelo extraño la sensación de triunfo transmutándose en extrañeza. Algunos volvieron en el barco, otros nos fundimos con la tierra,
Pero yo nunca quise abordar el barco.
Nunca quise abordar el barco Nunca quise abordar yo nunca quise abordar el barco
Debido a la gran cantidad de gente de Costa Rica que ha entrado en este blog últimamente, hoy vuelvo a poner algo de este impresionante país:
Hoy en día, existe un tipo comercios llamados pulperías, similares a las antiguas tiendas de ultramarinos españolas. En ellas, puedes encontrar alimentos y productos variados y son frecuentes en casi todos los municipios costarricenses.
En sí las pulperías surgieron en América del Sur, sobre todo en Argentina y Uruguay. De ahí se fueron extendiendo y en el siglo XX, las pulperías llegaron a América Central. Por aquella época, Costa Rica era un país casi completamente rural, con pocos habitantes. Los pueblos costarricenses eran muy pobres y no podían tener grandes mercados, pero poco a poco las personas necesitaban abastecerse de provisiones.
Otro factor importante cuenta que muchos hacían grandes viajes, por lo que pasaban por algo de comer a los pueblos. Por eso, algunas personas empezaron a vender jugos hechos de pulpas de frutas, donde las personas podía pasar a tomar esos jugos cuando quisieran. Esta es una teoría a través de la cual los comercios tomaron el nombre de pulpería. Otra teoría sobre el nombre de estos mercados fue que en la entrada tenían un pulpo para atraer clientela. Lo que pasa es que con el paso del tiempo, en las pulperías ya no sólo se vendían los jugos de pulpas sino que empezaron a vender huevos, azúcar, sal y esta clase de productos, hasta que se convirtieron en pequeñas tiendas donde se puede conseguir casi todo lo necesario, sin necesidad de ir a un mercado grande.
Aún hoy en día hay pueblos donde no hay supermercados, sino que conservan aún sus pulperías. Por ese motivo podemos afirmar que son muy importantes en el comercio interno de Costa Rica. Sin embargo, la tendencia general de Sudamérica ha sido hacia la desaparición de este tipo de comercios.
p.d. Como es un tema que no he profundizado mucho, agradecería que añadierais alguna información extra a esta entrada, sobre todo por parte de personas de Costa Rica, de otros países de América central y de Sudamérica. Gracias.
La tradición ecuestre está muy arraigada en el pueblo costarricense. Se sabe que desde épocas coloniales había grupos de caballistas que acompañaban a las procesiones religiosas y que posteriormente se organizaron cabalgatas entre los grupos laicos que desfilaban por el campo o la ciudad.
Esta tradición sigue presente en muchas fiestas en diferentes pueblos a lo largo del país y en Palmares el gran Tope no podía faltar.
Este se ha convertido en una de nuestras principales fiestas ecuestres en la que caballistas de todo el país exhiben sus mejores ejemplares a lo largo de las principales calles palmareñas. Ahí se pueden ver Andaluces, Criollos, Paso Fino Costarricense, Pura Sangre y Árabe por nombrar unos cuantos. No faltan además las volantas y las exhibiciones de artes como el lazo.
El Tope de Palmares recorre casi 3 kilómetros en los alrededores del campo ferial. La actividad convoca a miles de espectadores que llegan con sus mejores trajes para la ocasión, donde el sombrero y las botas son parte obligatoria de la indumentaria. Además se inscriben alrededor de unos tres mil jinetes. Cada uno de ellos paga un monto que incluye un refrigerio al terminar la actividad.
Cada año el tope de Palmares tiene un dedicado especial que puede ser un político, un caballista, ciudadano o empresario destacado como por ejemplo el señor Javier Quirós, la ministra de Transportes, Karla González o el ex presidente hondureño Manuel Zelaya.
A lo largo del recorrido hay tarimas para los espectadores y para albergar a grupos musicales que animan la fiesta. Esta es la actividad que crea el ambiente ideal para dar inicio a cada edición de estos festejos.
La literatura es un pasatiempo que considero muy adecuado para unas vacaciones... Personalmente, no me gusta engancharme a aparatos electrónicos (como móvil, ordenadores, videoconsolas...) cuando voy de viaje, así que el libro los reemplaza con un éxito indiscutible.
Durante mis últimas vacaciones, he tenido la oportunidad de leer un cuento infantil llegado desde el otro lado del charco. Se titula Cocorí y trata sobre las aventuras de un niño negrito que vive en una sociedad totalmente distinta a la que tenemos los europeos. Es un cuento que me ha encantado, está cargado de belleza y de valores que emocionan con sólo leerlo. Algunos valores que se trabajan mucho es el respeto por la naturaleza, la admiración por otras culturas y gran cantidad de valores filosóficos. Son valores que cuentos infantiles europeos no desarrollan en una medida tan importante y que quizás nosotros no consideremos muy tipicos de la edad infantil.
El país desde el que me ha llegado el libro es Costa Rica, y es un país cargado de una riqueza cultural impresionante y del cual hablaré otro día, para que todos conozcáis mejor este gran país.
De momento, os dejo con un par de fragmentos de este cuento escrito por el escritor Joaquín Gutiérrez.
(Os sitúo en el contexto, un grupo de europeos llega al poblado de Cocorí y una niña rubia le regala una rosa a Cocorí. El chico, admirando esa flor que nunca había visto, piensa lo siguiente)
"En el país de los hombres rubios, las niñas y las flores son iguales. Y con su rosa apretada contra el pecho, celoso del viento que quería arrebatársela, Cocorí emprendió el regreso hacia la costa."
"- ¿No viste que tu Rosa tuvo una linda vida? -le preguntó-. ¿No viste que cada minuto se daba entera hecha dulzura y perfume? - Oh, sí. ¡cómo me llenó de felicidad! - ¿Qué es la vida de Talamanca la Bocaracá,que se arrastra perezosa asolando todo a su paso y durmiendo largas digestiones? ¿Y don Torcuato, bilioso por el poder de su vecina, que se desquita haciendo daños a su alrededor? Cocorí se estremeció ante el recuerdo. - ¿Tú crees que eso es vivir, Cocorí? Dormitar al sol rumiando pensamientos negros y malvados. ¿No ves que tu Rosa tuvo en su vida luz, generosidad, amor y estos otros nunca los han conocido? Doña Modorra comenzó a asentir violentamente con la cabeza. ¡Eso era, claro, ésa era la explicación que ella había andado buscando! El Negro Cantor prosiguió: - Tu Rosa vivió en algunas horas más que los centenares de años de Talamanca y don Torcuato. Porque cada minuto útil vale más que un año inútil."