Author: Xabi Otero
•9:20 PM
Si una persona recibe el impacto de un rayo, las posibilidades de sobrevivir son bastante pequeñas. Como norma general, el 30 % de los impactos por rayo resultan mortales, incluyendo en esta estadística tanto los impactos directos como los indirectos, ya que la intensidad de la descarga es tan fuerte que aún estando varios metros de la zona de impacto, la persona puede resultar muerta o quedar gravemente herida.

Hoy en día, para proteger los edificios se instalan pararrayos, basados en el hecho de que cualquier objeto puntiagudo posee una tendencia natural a la acumulación de cargas eléctricas (efecto punta). El problema es que a menudo están mal instalados, provocando un impacto de un rayo pequeños incendios en las instalaciones eléctricas de la casa, así como cortocircuitos.

En principio, dentro de casa estamos seguros, si bien el riesgo aumenta si se trata de un edificio aislado en vez de un piso. Por seguridad, tendríamos que cerrar las ventanas y desconectar todos los electrodomésticos. También hay que evitar cualquier contacto con el agua mientras dure la tormenta, especialmente en los pequeños núcleos urbanos.

El agua corriente es muy buena conductora de la electricidad. Una descarga eléctrica puede transmitirse con facilidad a través de las tuberías por las que nos llega el agua a casa. En muchos pueblos, el agua para el consumo se almacena en un gran depósito instalado en la plaza del pueblo. Junto a la torre del campanario de la iglesia, es la construcción más elevada, la que más sobresale por encima de las casas, y por tanto, la más expuesta a recibir el impacto del rayo. Los tanques de agua situados en algunas azoteas también están bastante expuestos a las tormentas.

El interior de un vehículo es -a priori- un sitio bastante seguro para protegerse contra el rayo, aunque lo eran más los coches de hace años, al ser sus carrocerías enteramente metálicas. Hoy en día, se combina el metal con muchos otros materiales plásticos, por lo que la carcasa no es un conductor tan eficaz de la electricidad. El coche se comporta como lo que en Física se llama una "Jaula de Faraday" (una explicación buena de lo que significa esta jaula la tenéis en el siguiente link), de manera que si permanecemos dentro de él, estaremos seguros aunque el vehículo reciba el impacto del rayo. De todas formas, hay que tomar algunas precauciones como la de cerrar las ventanillas, los conductos de aire, apagar el motor y desconectar la radio. Tampoco debemos estar en contacto con ninguna parte metálica del interior del vehículo.

Los mayores peligros los corremos cuando la tormenta nos pilla en campo abierto. Allí es donde se produce un mayor número de víctimas. Es bastante habitual cometer el error de resguardarse de la tormenta bajo un árbol en mitad del campo. Guarecerse bajo la protección de un bosque es correcto, aunque hay que elegir los árboles más bajitos. Sin embargo, buscar el cobijo de un árbol solitario puede resultar fatal, ya que los rayos tendrán una mayor probabilidad de impactar en él. Tampoco hay que echar a correr campo a través y menos aún con la ropa mojada. Lo mejor es permanecer en cuclillas, lo más agachado posible. Podemos tumbarnos o permanecer sentados siempre que lo hagamos sobre un material seco y aislante.

Estos consejos también serían válidos en la montaña. Por añadir alguno más, siempre hay que evitar los lugares altos como promontorios o salientes. También debemos deshacernos de todo material metálico que llevemos encima, como un piolet. No es seguro tampoco permanecer metidos dentro de la tienda de campaña. Si se nos comienza a poner el vello de punta o se nos eriza el pelo de la cabeza la descarga eléctrica será inminente; hay que tirarse al suelo y evitar a toda costa destacar sobre el terreno. También hay que evitar resguardarse a la entrada de una cueva durante la tormenta, ya que a veces la cueva, gracias a las corrientes de aire que allí siempre se forman, se convierte en un canal natural para la descarga eléctrica. Es un efecto parecido al de estar en casa con las ventanas abiertas.

Fuente: Viñas, J.M. 2010. Introducción a la meteorología.
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2 comentarios:

On May 1, 2012 at 11:21 PM , Gorka Josu said...

¡Muy acertados los consejos!

De todas maneras, de esta entrada me quedo con una sensación que tiene que ser poco menos que inquietante; la de estar en campo abierto bajo una tormenta y sentir cómo se te eriza el pelo... Tiene que ser espantosa la sensación de vulnerabilidad de ese momento... Que no nos toque nunca, por favor.

 
On May 3, 2012 at 11:37 PM , Anacruso said...

Jolín, qué miedo todo!
A partir de ahora me tendrán que gustar menos las tormentas, aunque esté en casa. La jaula (o caja) de Faraday es muy fácil explicarla también en un ascensor, pues siempre se nos corta la comunicación si nos metemos en uno usando el teléfono móvil.
Hace pocos meses, un autobús cruzaba el puente de piedra en Zaragoza y le cayó un rayo encima. El autobús se paró en seco y se lo tuvieron que llevar con grúa, pero a los pasajeros no les pasó nada, ni siquiera a los que iban agarrados a las barras metálicas :)